Se va por etapas: primero la historia — una foto, dos líneas, una llamada — después el dibujo, y solo al final lo práctico: talla, plazos, presupuesto. Se puede parar cuando se quiera y retomarlo otro día.
El dibujo se hace juntos: en llamada, o intercambiando bocetos por WhatsApp, hasta que en el papel esté la pieza que tenías en mente — y no una que se le parece.
La conversación ocurre en WhatsApp, no en este sitio: aquí no se sube nada y no se guarda nada. Lo que mandas llega a quien dibuja, y queda entre vosotros.
No es un pedido y no es un presupuesto. El taller leerá tu solicitud y te dirá si es realizable. Materiales, plazos y precio no los decide una llamada: aquí se recoge lo que querrías, y será el taller quien diga qué puede hacerse de verdad.